HAY PELEA
Bajan las aguas revueltas por la calle Génova. Y es que, tras la última derrota electoral del Partido Popular, Esperanza Aguirre no deja de jugar al despiste con su posible candidatura a la presidencia del PP, algo que no gusta en demasía a su actual líder. Las últimas declaraciones evidencian que, con un congreso nacional en el horizonte más cercano, Rajoy y Esperanza andan a la gresca.
Incapaces de protagonizar un profundo debate ideológico entre dos legítimos aspirantes a liderar el segundo partido español en votos, su lucha se centra en la descalificación personal, los amiguismos, las amenazas...en definitiva, un juego de poder ajeno a cualquier planteamiento cercano a lo que se pueda definir como democracia interna. Así los ciudadanos asistimos, una vez más, a una pelea sucia entre dos políticos en la que no se defienden los intereses generales o ideológicos sino los particulares de cada uno de ellos. Un espectáculo bochornoso que deja a las claras el motivo por el que la mayoría de nuestros dirigentes se dedica a la política: una buena poltrona que le reporte grandes beneficios. Lo dicho: hay pelea.
Incapaces de protagonizar un profundo debate ideológico entre dos legítimos aspirantes a liderar el segundo partido español en votos, su lucha se centra en la descalificación personal, los amiguismos, las amenazas...en definitiva, un juego de poder ajeno a cualquier planteamiento cercano a lo que se pueda definir como democracia interna. Así los ciudadanos asistimos, una vez más, a una pelea sucia entre dos políticos en la que no se defienden los intereses generales o ideológicos sino los particulares de cada uno de ellos. Un espectáculo bochornoso que deja a las claras el motivo por el que la mayoría de nuestros dirigentes se dedica a la política: una buena poltrona que le reporte grandes beneficios. Lo dicho: hay pelea.

