GAVIOTAS CARROÑERAS
Terrorista es quien utiliza el terror y dolor de una sociedad para conseguir sus objetivos particulares. Así lo hizo Al-Qaeda en Madrid aquel fatídico 11 de marzo y así lo viene llevando a cabo ETA a lo largo de su historía. En el primer caso el Gobierno de Aznar trató por todos los medios engañar a la opinión pública sobre la autoría del atentado, utilizando para ello tácticas pseudofascistas como presionar a los diplomáticos para que no dijeran lo que todos sabíamos: la culpabilidad de los fundamentalistas musulmanes. En aquellos días los del PP, sin escrúpulo alguno, salieron a la calle con el lema ETA NO, demostrando lo poco que le importaban las víctimas y lo mucho de su interés por los votos. Hoy los populares torpedean un posible proceso que acabe con el terrorismo en Euskadi por un solo motivo: perdida de apoyo electoral. La última manifestación de este sábado a favor de las víctimas fue, una vez más, un acto en contra del Gobierno con un tufillo nacionalista español en el que no todas las víctimas podrían sentirse a gusto entre tanta bandera preconstitucional. Una vez más el PP demuestra su carroñería con las víctimas, manipulando e intentando monopolizar un colectivo que solo merece nuestro respeto y solidadaridad, aunque algunos utilicen su dolor para conseguir sus objetivos particulares.




espumillón, las luces y demás parafernalia navideña desvirtuando estas fiestas y poniendolas al servicio de un capitalismo despiadado. Los pequeños comercios siguen el tirón como pueden y los Ayuntamientos se unen al despilfarro colocando alumbrado y ornamentos mientras los medios de comunicación nos bombardean con la "inminente" llegada de los Reyes Magos. Y es que estoy hasta las bolas de Navidad de las actuales fiestas en las que el Niño Jesus es prostituido año tras año desde noviembre y en el que el espiritu navideño se reduce al consumo compulsivo y la hipocresia generalizada disfrazada de un falso humanismo aderezado con turrón, lotería y telemaratones. Y es que una vez más, los tiempos de nuestra vida están dirigidos por las grandes empresas y si en el Corte Inglés suenan los villancicos será porque ya es Navidad, o no.

