LA REVOLUCIÓN DE ALCORCÓN
Creía que no podía ser. Creía que la juventud española estaba anestesiada de tal manera que era incapaz de movilizarse por motivo alguno, pero Alcorcón me ha demostrado que estaba equivocado.
Este pueblo de 150000 habitantes en la periferia de Madrid llevaba soportando durante meses los “quehaceres” de unos latin king o “aprendices de”, es decir, soportando sus amenazas, insultos, palizas, cuchilladas.. Sus vecinos estaban resignados al miedo y abandonados por unas autoridades incapaces de resolver el clima de inseguridad ciudadana hasta que este fin de semana la juventud se ha plantado y a hecho frente común para, a través de una revuelta popular, acabar con la falta de libertad en su barrio.
Hay quien dice que es xenofobia, pero ¿por parte de quién?. Esos mamarrachos disfrazados que forman grupos exclusivamente de latinos para defender su superioridad sobre el resto son el colmo del racismo. Autoproclamados reyes, crean sus propias leyes para gobernar barrios a través de un sistema de jerarquía y se financian por el tráfico de drogas, los robos o el pago de un canon por el uso de instalaciones públicas, al igual que el señor feudal lo hacía en la Edad Media, dejando patente su total despreció hacía nuestro sistema democrático.
Por su parte, entre quienes se manifestaban contra ellos había negros, blancos, moros, redskin, poligoneros.. y como prueba ahí están las imágenes. Ahora el peligro está en el intento de utilización del fenómeno por grupos políticos de extrema derecha y la manipulación por estos, en beneficio de sus intereses particulares, de lo que ha sucedido este fin de semana en Alcorcón: la revuelta de sus jóvenes en defensa de la democracia y la libertad en sus calles.



